voces en el tiempo

MAURICIO USHIÑA ATIENCIA 1

La imagen en Poesía Mano a Mano

Equipo de fotografía analógica.*

Recordar el proyecto Mano a Mano, realizado entre 2003 y 2004, en una época desenfrenada de sobreproducción de imágenes digitales, es recordar el espacio tiempo de la materialidad, el tiempo del negativo, del soporte, del proceso de revelado, del positivado. Cuando Oído Salvaje me pidió hacer la cobertura de estas jornadas poéticas, yo tenía una cámara réflex Nikon – N80 para película de 35mm, con un lente Nikon AF 28 – 80. En ese entonces la imagen capturada era registrada sin posibilidad de revisión de la toma. Cada disparo exigía prolijidad en los ajustes, no había marcha atrás, el registro sobre la cinta plástica recubierta con material sensible a la luz era definitivo.

En todo el proyecto utilicé película KODAK de 400 ASA, rollos de 36 tomas, uno para cada jornada. Esta película de sensibilidad «rápida», era adecuada tomando en cuenta la poca luz de las lámparas que los y las poetas tenían sobre unas pequeñas mesas, y la tenue iluminación controlada desde la cabina de operaciones recreada para cada cita –película que por cierto, tenía un olor agradable y que disfrutaba cada vez que abría el compartimento de la cámara donde había que colocar y engranar el rollo-.

En esta materialidad, los fotógrafos teníamos que esperar que las imágenes capturadas fueran reveladas en un laboratorio o en el cuarto oscuro. En aquellos años había grandes máquinas que revelaban, imprimían, digitalizaban y «quemaban» las fotografías en CD-ROM (discos compactos con gran capacidad de memoria). Mano a Mano fue parte de ese tiempo, de ese mundo que «ya no existe», pero también fue parte de una época en que google, facebook, youtube y otras redes sociales daban sus inicios. Paralelamente al aparecimiento de estas nuevas estructuras creadas en el internet, la fotografía análoga daba sus últimos «clic» para dar paso a la fotografía digital.

1 Quito,1971. Fotógrafo, comunicador y antropólogo visual. Ha colaborado en varios medios alternativos. Guionista y director de ficción y etnoficción. Exposiciones fotográficas individuales y colectivas a nivel nacional e internacional. Gestor cultural y facilitador de procesos del Pueblo Quitu Cara.

*Fotografías cortesía del autor.

Registro a teatro lleno.

Marcado el ring en el Teatro Prometeo, recuerdo que el ritual de captura de la imagen -el mismo para la fotografía análoga y digital- inició con la búsqueda de la luz y su reflejo en los cuerpos, en los rostros de los y las poetas, en los detalles de sus manos al pasar con los dedos las hojas de sus poemarios o de sus poemas inéditos escritos en hojas sueltas. Mi desplazamiento por el espacio circular se volvió sombra entre las cuerdas imaginarias. Buscando el mejor ángulo que no incomode y que permita lograr los mejores encuadres. Subía y bajaba por el graderío, me escurría al acecho como el cazador, -guardando las distancias-, del «instante decisivo» de Henri Cartier-Bresson. En cada disparo en aquella otrora materialidad de la fotografía, la luz hacía su recorrido por el lente hasta fijarse en el soporte transparente, granular y químico.

Con la fotografía digital se pasó del disparo mínimamente organizado, al clic compulsivo realizado con cámaras de los celulares y otros dispositivos. Se rompió el vínculo físico espacial. La relación entre el medio y la imagen cambió y con ello se modificó la manera de pensar el espacio tiempo en la creación fotográfica. Del grano al pixel, del rollo a las tarjetas de memoria. En este salto las imágenes se volvieron incorpóreas, su lugar de hospedaje paso, de las cajas, gaveteros, sobres de papel libres de ácido, al archivo en la «nube», a una base de datos convertida en códigos binarios alojados en un hipermedio.

El mundo de la fotografía análoga, del negativo, de las fotografías únicas.

En este escenario, el mundo de la fotografía análoga, del negativo, de las fotografías únicas, quedaron para el uso de los arqueólogos de la imagen, para los investigadores y los coleccionistas. Las imágenes que otrora se pensaban como habitantes de los álbumes familiares, de los archivos físicos, de las fototecas, hoy son parte del pasado. Imágenes que en otro tiempo podíamos tocar, oler o manipular, perdieron vigencia. La sobreproducción digital hizo que esa característica de imagen única, de objeto de recuerdo al que se podía contemplar, se alejen de este acelerado nuevo tiempo.

Como sabemos, la fotografía narra el tiempo que vive el fotógrafo, da cuenta de su mirada, de su marco de interpretación, de una parte de la realidad captada desde la subjetividad. Esa mirada crea una imagen mediada por el aparato mecánico, donde la fotografía lograda no es, como señala Susan Sontag: solo una imagen (…), una interpretación de lo real; también es un vestigio, un rastro directo de lo real, como una huella o una máscara mortuoria. 2 El registro realizado en Mano a Mano exhibe esa huella. Los vestigios de lo ocurrido en el Teatro Prometeo muestran los rostros en acción de poetas con trayectoria y de poetas contemporáneos, entre ellos, algunos que iniciaron su viaje de retorno a la fuente, hoy eternizados en esta plataforma.

2 Sontag, Susan. 2006. Sobre la fotografía. Santillana Ediciones. México.

El registro fotográfico como huella.

Las imágenes de Mano a Mano tienen el valor de archivo, se convierten en fuentes de investigación y consulta. Al ser parte del tiempo, de un acontecimiento que nunca más se volverá a repetir, abren la posibilidad de generar memorias y construir sentidos en la memoria colectiva. Las imágenes se posicionan en el presente, se convierten en huella, mientras que la plataforma se transforma en catalizador, en generador de una reactualización permanente de la memoria poética ecuatoriana.

Oído Salvaje conjuga adecuadamente y de manera virtual todos los componentes que lo conforman: fotografía, sonoridad, video. Pasar de una materialidad asequible a pocos a un manejo virtual eminentemente democrático y público, abre la posibilidad de interminables usos: educativos, académicos e investigativos. Sin desconocer su lugar y su condición de original, el material registrado en Mano a Mano cobra sentido en el presente, se acopla fácilmente a estos tiempos de aislamiento pandémico (muy complejos para la humanidad), tiempos en que la sociedad ha sido empujada, o en algunos casos quizá, motivada a «alfabetizarse» tecnológicamente.